Bandera Reichstag

Bandera Reichstag

martes, 27 de marzo de 2007

Ultimamente

Ultimamente no me vienen ganas de escribir en el blog, lo abrí ilusionado, pensando que quizá desde aquí podría gritar aquello que siempre callo, pero gritar solo no se si merece la pena. Hoy viajaba en el Metro, uno de los principales momentos disponibles para dejar vagar la conciencia, cuando siempre leo las cartas de los lectores y pienso... joder. Repentinamente me dí cuenta de que lo de internet quizá no fuera tan útil como yo creía. En el fondo de que sirve que yo escriba aquí lo que pienso de las cosas? muy poca gente llegará a leerlo y ya no digamos a entenderlo o compartirlo. De que sirve tener muchos canales si en todos ponen basura? La suma de todos... Como siempre tenemos un espejismo de libertad, de elección, un espejismo que se desvanece cuando piensas un poco. O quizá hay que pensar mucho?

5 comentarios:

PaJaRa dijo...

6:30 am, ¿Por qué? Da igual, mejor no lo pienses y vístete.
Estas en el metro, no sabes ni como, pero has llegado allí. Consigues sentarte, y te vas… ya estas lejos, te elevas, te marchas para colgarte de esa luna que todavía estará en el cielo, dejas tu mente vagar, te olvidas de donde estas, de adonde vas…
Tierra. Suelo. El metro ha parado bruscamente, ves a un que chico con cascos que sale del metro, canta y se mueve al ritmo de la música que escucha, ¡te quiero!, le gritas, pero se aleja, ¡no te vayas!, pero se aleja. Y tus labios inmóviles esbozan una pequeña sonrisa que no sabes si suspira o se burla de ti. Y mientras el vagón se va, le olvidas. Vuelve la misma pregunta, ¿Por qué? Miras a tu alrededor, solo ves zombis, tienes ganas de darle un beso a la señora de al lado, de gritar, de correr, levantarte y dar una palmada, cualquier cosa que los sacuda, están aturdidos, ahogados por la “vida”, les abruma la inercia, ¡DESPERTAD!, ya no se acuerdan de cómo empezó todo, ni por qué.
Por lo menos que tengan algo que contar cuando lleguen a casa, que hablen de la loca del metro, que piensen en la loca del metro. Que se rían, que compadezcan o que teman, quieres ver algo de vida, y mientras tu interior se retuerce piensas que tal vez, seas como ellos, que ahora mismo estén sintiendo lo mismo que tu, que el vagón entero se levantaría ahora mismo. Adiós trabajo, adiós estudios, adiós. Adiós…
Pero llega tu parada y sin saber por qué, te bajas.

Espero que no te haya importado compartir tu pequeño resquicio de libertad, pero a veces uno tiene que gritar, aunque nadie escuche.

Vladímir Ilich Uliánov dijo...

No me ha importado nada, es más me tranquiliza mucho. Me ha gustado la idea del vagón... me gustaría pensar que todos estuvieran a punto de levantarse.. quizá sea así, estén todos a un paso de despertar. ¿Por qué no dejaste tu direccion de correo? A ver si me animo y escribo más a menudo y espero que los comentarios sean del nivel del tuyo. Gracias otra vez ^^ Nos vemos!

Macready dijo...

¡Animo! nuestra voluntad es lo único que nos queda antes dejarnos privar de la libertad de decidir para definitivamente estar encarcelados en vida, zombies, la suma de todos...

Es difícil saber quien eres y por que haces lo que haces... Pero mientras sigas preguntándote el ¿por que? y de vez en cuando por que no, el ¿por que no? Al menos no habrás renunciado a encontrarte a ti mismo ya sea como individuo, entidad, idea, persona
o conglomerado de sentimientos. Que es para mi a veces lo mas profundo (lo que mas se acerca nuestra propia esencia) que podemos llegar a compartir como personas, amigos, amantes... ¿humanos?

Así que no renunciemos a esa individualidad ajena a revistas y esloganes de fábrica de clones

Ocupemos este resquicio de libertad al menos en decir lo que queremos, no queremos o sentimos, aunque parezca que a veces solo hablamos al viento para que devuelva nuestras propias palabras

Espero no a ver caído en la demagogia... a veces hablo como un vacuo iluminado

En fin, quizás este tipo de rincones en la red sirvan solo como un muro de lamentaciones, de gritos ahogados... Un último resquicio para que todos esos gritos, risas, sollozos o reflexiones... que pueden surgir hasta en lugares tan alienantes como los 75 minutos al día que expendemos inmóviles tratando de mantener cierto rictus impersonal en un trayecto de metro... En el que siempre hay alguien nuevo sentado, agarrado a una barra de metal tan cercano y siempre lejano y siempre con prisa... Con una capa de cebolla tan gruesa que hace difícil y especial hasta el compartir una sonrisa

Me alegro de leer vuestros comentarios, y espero que podamos seguir compartiendo estos estos gritos y reflexiones al silencio en letras

Un brazo!

La-Mirada-del-Caminante dijo...

Desde luego, lo que no sirve es resignarse a callarse. Ese es el principio de la alienación y lo que el sistema quiere que hagamos. Si lo que decimos es molesto nos acusarán por ello, por molestar. Y nos sugerirán que es más práctico el callarse.

No cedas. Alguien te lee. Y algunos, incluso, te damos nuestra opinión.

No flexiones la rodilla. No cedas. No te rindas. Eso quieren de nosotros.

Que nos callemos.

Vladímir Ilich Uliánov dijo...

Muchas gracias mi querido amigo camiante y fotógrafo! Es cierto que hay que seguir, quizá los jóvenes por falta de "callo" nos desanimamos enseguida y si no vemos respuesta a nuestros estímulos enseguida tiramos la toalla. Será impulsividad e impaciencia, propias de la edad. Gracias de nuevo!